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el ciervo busca por las aguas

Hoy, miércoles 14 de febrero,estudiaremos los versículos 6 al 11, en los que veremos las 3 últimas bendiciones de buscar a Dios con la misma pasión que “el ciervo busca por las aguas”.  

En los v. 6 a 8 podemos ver que nos trae la bendición de experimentar a Dios en carne propia, de primera mano. Hay 4 maneras principales de experimentar a Dios:
1 En la creación, pues Dios nos muestra a través de ella algunos rasgos de su identidad, por ejemplo su poder, su grandeza, su magnificencia, su amor.
2. En nuestro ser, es decir, en la experiencia personal de platicar con Él y experimentar su presencia mediante la oración y la alabanza.
3. En lo cotidiano, en todo lo que nos sucede día a día.
4. En lo eterno, es decir, en su palabra, en lo que conocemos de Él a través de ella.  Experimentar a Dios tiene que ver, pues, con reconocer que está cerca de nosotros, con entender los mensajes que nos manda por medio de su creación, de su palabra y de lo que nos permite vivir.  

En el versículo 9 vemos la segunda bendición: la de un encuentro accesible. El salmista se encuentra sin la posibilidad de ir a un templo o iglesia para buscar a Dios, y aún así le vuelca su alma, le pregunta, se desahoga con Él y le pide ayuda. Esto nos muestra que no tenemos que ir a un lugar especial, ni adoptar una posición específica, ni hacer ningún ritual (declaraciones, señales con la mano, ofrendas, rezos), no tenemos que pagar nada (Cristo ya pagó en la cruz lo que había que pagar), ni acudir a nadie (papa, vírgen, santos) para llegar a Él. La Biblia dice que el único camino al padre es Jesucristo. Lo único que tenemos qué hacer es, pues, recibirlo como nuestro Señor y salvador. Y si ya lo hemos hecho, para tener contacto con Dios sólo tenemos que buscarlo en oración, es decir, hablar con Él, recordando que es accesible y está en todas partes. No es un dios lejano, está atento a nuestras necesidades, nos busca, nos ama, de hecho cuando nosotros lo buscamos es porque Él sembró primero en nosotros el deseo de buscarle. Pero ojo: esto no significa que ir a la iglesia sea innecesario o irrelevante (recordemos el devocional anterior). Ciertamente para llegar a Dios sólo se requiere recibir a Jesucristo, pero al hacerlo somos insertos en su cuerpo, que es la iglesia, el medio diseñado por Dios para que crezcamos y seamos nutridos espiritualmente con el aprendizaje de su palabra y la comunión con nuestros hermanos en la fe.  

Por último, en el v. 11 encontramos la tercera bendición: la de la victoria de la fe. El salmista se cuestiona, se reprocha, lucha, pero termina reafirmando su confianza en Dios. No hay más grande victoria en la vida que la de la fe (Juan 5:4). Creer en Dios, buscarle, obedecerle, ser parte de su pueblo proclamar su evangelio, eso es victoria.  Amigos, no nos quedemos en la teoría, experimentemos a Dios personalmente de las diversas formas aprendidas en este salmo. Y feliz día del amor y la amistad :)

Escuchar el devocional

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